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CARTA DE UN ESPAÑOL SOBRE FILIPINAS

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CARTA DE UN ESPAÑOL SOBRE FILIPINAS

Mensaje  Admin el Miér 28 Ene 2009, 23:43

Estimados Sres: En los últimos años he leído varios artículos en distintos medios sobre la lengua española en Filipinas, y curiosamente todos acaban con la misma frase "..el castellano, que parece haber perdido la batalla frente al inglés". Lo primero, sugiero que utilicen una frase alternativa, ya que la mencionada ha sido repetida hasta la saciedad. Lo segundo, es que conviene entender la situación histórica del español en Filipinas, antes de afirmar que "ha perdido la batalla" frente a otro idioma. Entre 1899 y 1903 se libró en Filipinas una cruel guerra entre fuerzas norteamericanas (que ocuparon el país hasta 1946) y las fuerzas de la recién independizada República Filipina. La guerra fue cruel, porque en ella perecieron entre 1 y 2 millones de filipinos (según las versiones). Cualquiera de estas cifras es más de 100 veces superior al número de filipinos perecidos durante toda la época colonial española (que duró 3 siglos). Además de percer una sexta parte de la población filipina (entonces Filipinas tenía entre 7 y 8 millones de habitantes) con la Guerra Filipino-Norteamericana se suprimió la voluntad del pueblo filipino que acababa de fundar su República Filipina (con Emilio Aguinaldo como presidente). Esa primera república fue creada por intelectuales y estadistas hispanohablantes, y su Constitución (llamada de Malolos) eligió el español como lengua oficial del país. Fue así porque la clase media filipina de esa época (muchos participaron en la revolución contra España de los años 1890) tenían un gran dominio del español. Para muchos el español era su primera lengua. Los escritores, periodistas, profesores, doctores, abogados, ingenieros, incluso comerciantes eran todos hispanohablantes y usaban el español de forma cotidiana. Incluso había una pequeña comunidad de chinos (cristianos) que tenía el español como lengua propia, como lengua del hogar. Según escritos de personas de la época (filipinos y visitantes extranjeros) en todas las grandes ciudades filipinas el español era indispensable para conseguir atención o servicio de cualquier tipo, es decir para sobrevivir. Algunos estudios recientes (de hispanistas filipinos) afirman que a finales del Siglo XIX y principios del XX, el español lo hablaba más del 60% de la población filipina (bien como primera, segunda o tercera lengua). Estos hechos son poco conocidos por nuestra sociedad española, y desgraciadamente también por la sociedad filipina, cuyos libros de historia (en inglés) ignoran completamente este hecho, así como la Guerra Filipino-Norteamericana, y se dedican más bien a criticar todo lo relacionado con la herencia española de Filipinas y su época colonial. Una vez derrotadas las fuerzas filipinas (1903), desmontada la república filipina, e impuesto un gobierno colonial norteamericano, la administración fue arrinconando el idioma español poco a poco. Primero impuso el inglés como lengua oficial y lengua de enseñanza en escuelas y universidades, mientras que prohibió el uso del españo en el sistema educativo. Luego fue desincentivando progresivamente el uso de nuestro idioma en muchas esferas de la vida pública, desde organismos públicos, periódicos (amenazando con retirar sus licencias) hasta en universidades. Así, el español, que ya era un idioma propio de Filipinas (igual que lo es hoy de México, Argentina o Colombia) y hablado por la mayoría de filipinos, siendo también la lingua franca del país, es decir el vehículo de comunicación de filipinos de distinta procedencia, fue poco a poco marginado y reprimido. En los años 1940, cuando los niños filipinos educados en inglés a principios de siglo, se convirtieron en adultos, el español fue quedándose en un segundo plano. Todavía había una importante comunidad de filipinos hispanohablantes en Manila, dentro de Intramuros, un barrio históricamente de familias españolas e hispanofilipinas. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, con el pretexto de luchar contra las fuerzas japonesas que ocupaban Manila, la aviación norteamericana arrasó el histórico barrio de Intramuros. Intencionadamente o no, las bombas acabaron con un patrimonio arquitectónico de varios siglos de antigüedad (sólo quedó la Iglesia de San Agustín) y lo que es peor, la destrucción acabó con muchas vidas (y casas) de familias hispanofilipinas. Los que sobrevivieron se vieron obligadas a emigrar (a España, EE.UU. e Hispanoamérica). Otros volvieron para intentar reconstruir sus casas, pero las fuerzas norteamericanas se lo impidieron, hecho que algunas familias todavía reivindican hoy. Ya en los años 1960 y 1970, eran mayoritariamente filipinos de 50 o más años de edad, los que hablaban español correctamente. Hoy, apenas deben llegar a 10.000 personas, muchos de ellos descendientes de familias que siempre tuvieron el español como lengua materna, y que se han esforzado, generación tras generación, en mantener el español vivo en sus hogares. Esa es la historia, en resumidas cuentas, del español en Filipinas. Un idioma que sin embargo está latente a través de miles de palabras en Tagalog, Cebuano y otros idiomas nativos, que siguen usando palabras en español por ejemplo para los días de la semana, los números, los utensilios de casa, nombres de animales y de plantas, de celebraciones, de hechos religiosos, y otras que desconozco. También sobrevive el español en un idioma criollo llamado Chabacano o Zamboangueño (por la ciudad de Zamboanga, donde es mayoritario) que es mezcla de idiomas indígenas con español. Sin embargo, el idioma hoy de la eduacación, asuntos oficiales, televisión, cultura y empresa, es el inglés. El propio Tagalog, Cebuano, Ilocano y otros idiomas están siendo amenazados por la imposición de inglés a edades muy tempranas en los colegios, cuando los niños todavía no dominan ni su propia lengua materna. Y contra esto ya ha habido innumerables críticas de dentro y fuera del país, de filipinos que ven como esa imposición tiene incidencia directa en el fracaso escolar. En cualquier caso, el español hoy es efectivamente una reliquia, aunque sea un idioma de enorme importancia histórica, habiendo jugado un papel destacado en la creación de la propia nación filipina, en su revolución, en su literatura (Jose Rizal) y en su primera república, de la que fue idioma oficial. Por tanto, no se puede decir simplemente que el español "ha perdido la batalla frente el inglés" como si ambos idiomas hubieran competido en igualdad de condiciones. Los que perdieron la batalla fueron lso primeros filipinos, los escritores, pensadores, y padres de la Nación Filipina, que en la Guerra de 1899 contra EE.UU. fueron traicionados y luego aniquilados. Y con ello fue aniquilada la propia voluntad nacional filipina, que ya tenía un país, una democracia, una constitución, un sistema educativo (las universidades más antiguas de asi) y unas instituciones poco habituales en los países asiáticos de la zona. Fueron los propios filipinos los que perdieron "la batalla" y con ello sufrieron una segunda colonización innecesaria que revocó y desmanteló la tricentenaria herencia cultura hispánica, y con ello entró en una gran crisis de identidad, de la que tanto escriben hoy sociólogos y antropólogos. El filipino hoy está confundido sobre su identidad, porque la neo-colonización norteamericana impuso un idioma ajeno, una cultura (anglosajona) diametralmente diferente, y manipuló la historia escrita del páis, y por tanto la concepción e interpretación propia de lo que es el "Ser Filipino", de manera que muchos filipinos hoy sólo conocen una versión negra (la leyenda negra) de la época colonial española. Y sólo conocen la versión de color de rosa, de la época norteamericana. Por supuesto ignoran las causas y consecuencias de la Guerra Filipino- Norteamericana, y se creen que los americanos "llevaron la democracia, la civilización y la liberación" a Filipinas. El español no ha perdido la batalla contra el inglés. Lo ha perdido el pueblo filipino, que sigue sometido a la voluntad de EE.UU (dicen que el embajador norteamericano en Manila tiene más poder que la propia Presidenta filipina). Lo ha perdido la cultura filipina, la educación filipina (que con el inglés suministrado por embudo, ha caído a niveles muy bajos), y el propio orgullo e identidad filipinos, que no acaban de levantar cabeza. Saludos
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